Es fácil sentirnos incomodados por una insistencia algunas veces molesta, cuando alguien trata de vendernos. Si estas en las ventas, te ha pasado que quizá algún prospecto llega a aburrirse de ti y deja por la paz la compra. Cuando alguien sentía interés en tu producto y después lo pierde no lo abordaste de la forma correcta de acuerdo a su forma de ser. Ya sea que seas vendedor o el prospecto de alguien quien te ha ofrecido su producto y te tiene en la mira para ser cerrado próximamente, esto te interesa:
Tipos de prospectos

Prospecto Murphy (desconfiado): pide cada detalle, y aún cuando le hayas resuelto todas sus dudas de forma comprobable, el va a seguir preguntándose ¿qué más podría salir mal?
Prospecto indeciso: dambias su cotización al menos cuatro veces, consulta a sus conocidos sobre lo que más le conviene, luego te dice lo que habló con ellos para que des tu opinión y vuelvas a cotizar.
Prospecto fantasma: difícil de encontrar, aparece sólo de vez en cuando, únicamente si es él quien te busca, pero si tú lo buscas desaparece.
Prospecto especial: el que se da a desear. No pierde el interés en tu producto, pero te dice que sí sin decirte cuando.
Prospecto caprichoso: a quien debes darle lo que te pide en el momento, pues si dejas pasar un poco de tiempo o lo descuidas, pierde interés o se va con la competencia. 
Prospecto de pugna: aún cuando tus precios sean bajos, siempre te va a decir que hay otra forma de obtener el beneficio que ofreces por menos dinero para que bajes más tus costos. 

¿Te has identificado? O ¿has identificado a alguno de tus prospectos?

Nosotros te comprendemos, comprende tú a tus prospectos y aumenta tu cartera de clientes.    
Para cada uno hay una solución, entérate de esta y otras funciones del portafolio del vendedor.