Un vendedor experto esta cómodo con lo que sabe sobre su producto, se confía confiado al contestar preguntas sobre cada detalle.

El vendedor novato se pondrá nervioso ante preguntas difíciles y quizá hasta diga mentiras innecesarias  que terminan sonando como publicidad barata.

Un vendedor experto es excelente escuchando a sus prospectos pues sabe que en algún momento  su producto solucionara alguno de los problemas que su prospecto ha comentado, por tanto se siente cómodo ante el papel de “paño de lagrimas” a sabiendas de que una vez obtenida la confianza de su prospecto, su opinión será escuchada con la misma atención que le han dado a él.    

Contrario a lo que hace el novato, que apresurado no se preocupa por su cliente, sino que habla rápido, como un robot sin siquiera asegurarse de tener la atención  y el interés necesarios.

Un vendedor nato es excelente con las relaciones personales.

Un vendedor experto aprecia su tiempo pues sabe que cada minuto puede traducirse en dinero.

Mientras un vendedor novato pierde tiempo en prospectos de bajo presupuesto y da poco tiempo a quienes son potencialmente mejores clientes.  

Un vendedor experto  califica a sus prospectos para saber el nivel de prioridad que ocupan en su agenda y el tiempo que debería de asignarles, evalúa sus acciones para no dejar de cerrar mientras prospecta  y no cae en la trampa.

 Un vendedor novato prospectar hasta cerrar y luego se da cuenta de que no tiene ya prospectos, mucho menos cierres, asique habiendo agotado sus recursos vuelve a comenzar de cero la prospección.

Los vendedores que piensan en grande, que siempre tienen buenos negocios entre manos, y que saben administrarse evaluando la información de manera correcta.

Administra correctamente tu tiempo.